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DANZA PRIMAL®
SISTEMA DE TRABAJO CORPORAL DE LA ESCUELA
DE PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL-INTEGRAL
La Danza Primal, creada por el psicólogo argentino Daniel Taroppio, es un profundo método de autoexploración a través del movimiento expresivo, la respiración consciente, la imaginería dinámica, el canto y la música étnica, que integra las energías ancestrales de nuestros 7 chakras con las modernas técnicas de las Psicologías Transpersonal e Integral. Su práctica no requiere ninguna experiencia en danza, pues no se trata de realizar movimientos coreográficos ni complicados sino simplemente de redescubrir, armonizar, integrar y liberar nuestras energías con movimientos y sonidos simples y espontáneos.
Su gran poder transformador, la rapidez resolutiva de los procesos que despierta y la experiencia de integración personal que brinda la han llevado a ser practicada en numerosos países con asombrosos resultados.
La Danza Primal es un sistema destinado a despertar y armonizar nuestras energías sanadoras y creativas desde un nivel molecular, en lo más profundo de nuestro ser biológico, hasta la total trascendencia. No se trata aquí de aprender sino de recordar y reconocer lo que pertenece a nuestra naturaleza primaria, original. Este recordar lo que es nuestro por naturaleza, se va produciendo por la integración y desarrollo conciente de nuestra sensibilidad, la respiración, el movimiento expresivo, el canto y el enorme poder inspirador de la música étnica y trascendente. Su práctica se basa en el descubrimiento de los movimientos y sonidos originales, arquetípicos o primales que activan nuestras energías internas, poniéndolas a disposición de la conciencia. Este método, adaptado a nosotros, occidentales del siglo XXI, nos permite tener acceso a profundas fuentes de potencial e inspiración, en apenas minutos, recorriendo todos los centros de energía y despertando sus capacidades en una sola práctica diaria.
Todos los seres humanos poseemos un enorme potencial de crecimiento y transformación, que constituye nuestra naturaleza original, primal. De este potencial es apenas un pequeño porcentaje el que solemos reconocer y actualizar. A partir de la recuperación del contacto con La Fuente Original de la Vida, surgen las oportunidades para integrar este potencial y desarrollarnos plenamente en nuestras infinitas posibilidades.
Cuando hablamos de la Fuente Original de la Vida, de lo Primal, no estamos haciendo un planteo biologista. Esta Fuente Primal constituye la Realidad Última de la que todo surge y que se manifiesta tanto en lo material y lo biológico, como en lo mental y social. En el mismo sentido, es importante señalar también que, a diferencia de otros métodos vivenciales, cuando nos referimos a La Fuente Primal no estamos haciendo un planteo retro-romántico en términos de que hay que volver a un pasado ideal en el que vivíamos en plena fusión con la totalidad. La Fuente Primal no pertenece a un pasado idealizado nostálgicamente, sino que constituye nuestra naturaleza base-original-aquí y ahora. No es algo que tuvimos o donde estuvimos y que perdimos, es Aquello que somos y no reconocemos.
A lo largo de su historia, la humanidad ha creado muchos mapas o metáforas para representar este potencial original. A los fines de nuestro trabajo, que es despertar estas potencias desde el fondo primal del ser, mediante una profunda conciencia organísmica, en íntima relación con el cuerpo, podríamos haber recurrido a un modelo anatómico, fisiológico o biológico. Sin embargo, consideramos que el modelo más rico, por su poder evocativo y descriptivo, y por no ser reduccionista, es el de las medicinas tradicionales orientales, a las que tomamos como disciplinas empíricas de trabajo corporal, sin ninguna implicancia religiosa.
Las artes sanadoras orientales consideran al Universo como un sistema holonómico de conciencia-energía-materia indisolublemente entrelazadas. El mismo principio se aplica a la comprensión de la persona humana, considerada también como un sistema de conciencia-energía-materia en permanente intercambio con el sistema de conciencia-energía-materia siguiente que es el medio ambiente y así hasta el “Kosmos” (que como nos recuerda Wilber , es la forma en que los griegos lo denominaban, antes de que el materialismo cientificista lo convirtiera en “cosmos”, es decir, mera materia sin sentido ni finalidad). Este “Kosmos” es a su vez considerado como el entretejido global, consciente y transfinito que todo lo contiene.
Esta conciencia manifestada como energía que todo lo nutre, recorre el organismo humano por una enorme red de canales, como ha demostrado científicamente la acupuntura china. Estos canales se entrecruzan en muchísimos puntos constituyendo una enorme cantidad de centros energéticos, los que a su vez se organizan alrededor de siete centros de energía principales (llamados chakras en Sánscrito) que se extienden a lo largo de toda la columna. La Medicina Occidental ha comprobado con asombro que cada punto donde los antiguos investigadores señalaron la existencia de un centro de energía, coincide con la presencia de un plexo nervioso, que a su vez inerva una porción del cuerpo, una glándula de secreción interna y un conjunto de órganos, músculos, articulaciones y huesos. Por extensión, cada centro de energía y cada porción del cuerpo comprenden un conjunto de funciones psicosociales y de potencialidades espirituales. Es decir entonces que nuestro organismo está recorrido por energías cósmicas que nos constituyen y nos renuevan molecularmente (sin ir mas lejos, toda forma de vida se alimenta, directa o indirectamente, del sol).
La esencia de la Danza Primal consiste precisamente en activar y armonizar estas energías, trabajando sobre los centros energéticos y las funciones bio-psico-sociales y trascendentes que dependen de ellos, mediante la integración liberadora de la música, el canto y el movimiento.
Importante: la formación de profesores certificados en Danza Primal consiste en un riguroso proceso de 4 años de duración, que habilita a los egresados a afrontar toda la gama de profundos procesos personales que este método puede desencadenar. La práctica de la danza sin la supervisión de un profesor certificado queda bajo la exclusiva responsabilidad de quien la realice.
Usted tiene derecho a exigir de su profesor la correspondiente certificación. |