Mi paso por la EPTI fue una enseñanza profunda y honesta de mí mismo. Me descubrí tal cual soy, sin actuar, reconectando con mi cuerpo, mi esencia, mi historia y mi energía real. Pude mirar mis luces y sombras con más confianza, fuerza y amor. Y algo cambió para siempre: mi forma de mirar, de escucharme y de estar en el mundo.
Ale Mercadante